25 jul. 2005

SANTIAGO DE LEÓN DE CARACAS, DE ANIVERSARIO



Hoy se cumplen 438 años de la Fundación de Santiago de León de Caracas.
Caracas y yo sólo nos llevamos 400 años de diferencia. Y esta jovencita de casi medio milenio, casi mayor de edad en la Historia, se ve amenazada por la brutalidad de algunos de sus hijos (el Alcalde, por ejemplo) que se niegan a entender, quizá no haya neuronas para eso, que el nombre de una ciudad aparece en unas determinadas circunstancias pero no se queda allí: se va cargando de múltiples sentidos, gracias a la mirada de cada nueva generación: sobre Caracas se suman significados, no se restan. Caracas, esa ciudad-colcha, aguanta todo, pero se ve amenazada, como antaño Atenas, por sus ciudadanos más tontos que, para mayor inri suyo, la gobiernan.
Por cierto que una de las mayores sorpresas que me he llevado en la vida fue constatar la pertinaz semejanza entre la capital griega y nuestra querida ciudad: Atenas, acompañada por su puerto, el Pireo, es la cultísima polis por excelencia que "codificó" la cultura griega al borde de un mar lleno de islas; Caracas, con su puerto de La Guaira, es la proteica ciudad caribeña que "codifica" el lenguaje de las demás regiones: los Andes, el Amazonas, los Llanos. El punto de encuentro entre ambas ciudades, aparte de que en la Atenas contemporánea se vive el caos de fruteros, carros y calor al mismo tiempo e igualito que en Caracas, es que así como Atenas creó espacio recodificando manifestaciones como las bacanales vertidas a la tragedia, y los originales cultos telúricos en Eleusis; asimismo Caracas domesticó el espacio silvestre y frondoso del trópico colocando un nombre a cada esquina: donde antes no había nada, los caraqueños dicen (o decimos, permítanme incluirme) de Marrón a Cují, de Marrón a Pelota, de Conde a Principal, de Colimodio a Patronato, de Patronato a Jai Alai: este ciudad es la única del mundo que yo conozco cuyas esquinas tienen nombre y, cada nombre, una historia que crea el espacio, que lo domestica, que lo fija. Y todavía hay bobolongos que quieren cambiar el nombre de una ciudad tan llena de sentido. Qué brutos. Insisten en colocar a Caracas de Miseria a Velázquez, más cerca de Miseria que de Velázquez (Ernestina Salcedo dixit).
Que se sepa que para mí siempre, siempre, será Santiago de León de Caracas porque somos de la misma edad, sólo que ella cuatrocientos años antes.
Caracas, te quiero.

Si quieren, lean el pequeño homenaje a la ciudad que está en el otro blog que llevo, el unibloc

3 comentarios:

Saturno dijo...

Crisol de razas que han enriquecido a esta bella capital, es como un iman no puedes alejarte mucho tiempo de ella, porque te atrae de inmediato.

Kareta dijo...

Yo viví en la Candelaria de Monroy a Tracabordo...como la extraño.

querendon dijo...

chico, esas fotos...mi Caracas, la de todos nosotros los que no nacimos en ella y la sentíamos tan nuestra.
Mi pobre Caracas en manos de estos animales. Vertedero y mierda. La Caracas del chavismo.