22 jul. 2005

LOS RICOS, AL NATURAL


Sigo leyendo la Historia natural de los ricos, de Richard Conniff (Taurus). Y estoy gozando un puyero porque el libro está a medio camino entre el chisme y la antroplogía. Repasa el modo de vida de los ricos de siempre, Ari Onassis, Jackie, etc., y describe las formas de vida de la gente muy rica, sus gustos, sus manías, y cómo tratan -al igual que los demás seres vivos del mundo animal- de llamar la atención de la manera más efectiva posible. No basta con tener mucho dinero, hay que demostrar que se tiene el poder que da el dinero. Claro, como que el dinero es metáfora de la energía. Y aunque se gastan grandes cantidades en obras de beneficencia, lo hacen porque saben que mientras más grande es el esfuerzo, más famosos y respetados serán, aunque ese esfuerzo sea un espejismo. Y cuenta cómo Ted Turner se hizo famoso con una enorme (aunque aparentemente ficticia) donación que representaba un trozo considerable de su propia fortuna; y cómo, al mismo tiempo, una donación parecida de Bill Gates -irrisoria en comparación con los millones que atesora- produjo todo lo contrario, rechazo, y acusaciones de tacañería. Y es que en el mismo uso de los diminutivos de sus nombres, Ari, Jackie, Ted, Bill, demuestran una cercanía que vela de algún modo todo el poder que manejan y el dominio que ajercen sobre los demás. El libro me recuerda un documental que vi una vez, donde las leonas del grupo cazan un antílope y lo ponen a disposición del macho dominante, que come hasta hartarse sin que nadie pueda siquiera acercarse a lamer un poquito de sangre. El egoísmo del macho es tal que, para que nadie pueda comer mientras él duerme, coloca el hocico sobre el cadáver y reposa esperando a que le vuelva el hambre. Sólo los cachorros son lo suficientemente estúpidos o inexpertos para acercarse a jugar con los restos que el macho ha dejado, arriesgándose a que despierte y los destroce de un zarpazo.
Este es un libro delicioso de leer, aunque a veces se haga un poco pesado, por lo banal, y uno tenga la sensación de que este colaborador de National Geographic y The New York Times Magazine, nos está tomando el pelo a la vez de que salda cuentas con un grupo social que está alejado de la masa, como ha sucedido siempre desde que el mundo es mundo.

5 comentarios:

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Ponte las pilas. Te estamos vigilando.

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Ooops, comentario equivocado. Iba en el post sobre el Departamento de Estado.

Bueno. Tú entiendes. :)

Juan Carlos Chirinos dijo...

tranqui Jorge, entendí, que los sres. del dep of state no se molesten, please...

Martha Beatriz dijo...

Recuerda amigo,
"ser rico es malo" asi que este libro es maléfico.

Juan Carlos Chirinos dijo...

jajajaja qué bueno, Martha, ese libro es como la biblia negra...