24 jul. 2005

EN VEZ DE UNA GRACIA, LES SALIÓ UNA MORISQUETA


El sábado, como cada sábado, leía tranquilamente El País mientras desayunaba con mi novia en una cafetería a la que solemos ir. Noticias, bombas, arte, curiosidades, deportistas firmando contratos millonarios, Tony Blair mintiendo (digo, diciendo) que no hay relación entre el terrorismo islamista y la invasión a Irak, ya saben: todas esas noticias, informaciones, defensas, ataques, opiniones, mentiras, medias verdades y a veces verdades juntas en un mezclote de 90 y más páginas, comunes, por lo demás, en todos los periódicos del mundo mundial. De repente, leo este anuncio:


Y de inmediato exclamé:

-¡Coño! ¡Qué buen trabajo para una enfermera que se dedique a esto!

Y seguí leyendo, tan tranquilo. Al rato, nos dimos cuenta de que el tal anuncio estaba relacionado con el estreno, unas páginas más allá, de The Skeleton Key, o La llave del mal, una película de terror, de esas típicas que se lanzan en verano para que temblemos mientras comemos cotufas (como The Amityville Horror, o La morada del miedo, que acabamos de ver y disfrutamos muriéndonos de miedo un rato). Mirando con más detenimiento, nos damos cuenta de que hay una dirección web que te lleva a la página oficial de la producción. Pues resulta que a los que imaginaron la promoción de esta película no se les ocurrió mejor llamamiento publicitario que insertar este aviso, como de quien necesita este tipo de ayuda.

-¡Pero qué cómicos son estos carajos tratando de jugarse con el personal con publicidad (cuasi) engañosa y "buen rollito"! -volví a exclamar, dudando si reír o indignarme.

Sólo que al mismo tiempo pensé, "¿y si mi padre, o mi hermano, fueran enfermos terminales? ¿Me haría tanta gracia el chistecito?". Claro que no. Me dolería, y mucho, ver cómo una puta película quiere hacer dinero hurgando en las necesidades y sufrimientos de los otros. Así que de inmediato decidí que iba a pegar aquí este anuncio estúpido y ceporro e iba a declarar boicot oficial, y sabré agradecer a quien se sume, en nombre de gente como la de Potala hospice, que es, según dicen ellos mismos, una "entidad sin ánimo de lucro que ofrece apoyo y acompañamiento a enfermos al final de la vida y a sus familiares, en un clima de respeto, cuidado y amor". Respeto, qué olvidada palabra. Cuando metí ["asociación" + "enfermos terminales"] en san Google, encontré esta página y 9.039 entradas más. Una pelusa. Llamo al boicot, porque por lo menos una decencia se tiene que tener en la vida con la gente. Qué coño.

2 comentarios:

Miguel Pinto dijo...

Estoy de acuerdo contigo, esa publicidad es horrible, por otro lado, humildemente te recomiendo que leas otro periódico pues el país está tan sesgado, que parace el panfleto publicitario de Zapatero y su gobierno.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Bueno, hacemos balance los sábados: leemos El País y el Abc, quizá con la esperanza de que un contradiga al otro. Y El Mundo, con frecuencia, por no dejar.