20 jul. 2005

EL CINE QUE NOS SALVA






Kate


Lo bueno del cine es que uno puede pasar años enamorado de una actriz y después olvidarla sin que ella te lo reclame. Esto no me pasa, desde luego con Kate Winslet. La amé desde su primera película, o desde la primera película donde trabaja: Heavenly Creatures, donde interpreta a Juliet Hulme, esa amiga angelical y pervertidora. Una película anglo-germano-neozelandesa dirigida por Peter Jackson, el señor de The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring y las otras dos que conforman la saga cinematográfica de Frodo (Elijah Wood) tratando de destruir el anillo maluco ese. Antes de esa película, Kate había hecho un par de series de televisión en el Reino Unido. La verdad, no he visto todas las pelis de ella, lo cual lamento, pero todo se andará. Después la vi en Sense and Sensibility, pero esa me resultó aburrida, así que es obvio que la vi porque estaba mi Kate. Después llegó su gran éxito, Titanic, que arrasó en taquilla y nos permitió ver que no hay que ser una sílfide para estar más buena que el pan. Suerte del DiCaprio, chico, que por cierto acaba de hacer un maravilloso Howard Hughes en una peli que ha gustado poco pero que a mí me parece, junto con Million dollar baby, lo mejor que el cine estadounidense produjo el año pasado. En 1999 hizo Holy Smoke con Harvey Keitel, una cosa que ni recuerdo de lo aburrida que es, pero que demostró que Kate tiene carácter y no come mierda con la fama: es capaz de hacer una película porque le parece buena. (Ojo, que se llevó un premio en el festival de Venecia por guión). Otra razón más para amarla. Al año siguiente se lanzó con Quills, esta rara versión de Sade, más allá de Peter Weiss. Enloqueció con Iris, la vida de Iris Murdoch, y yo daba botes de alegría viéndola hacer papeles no-Oscar pero en películas que sé que le gustan. "Amo a esta mujer", gritaba en el cine. Y lo último que he visto de ella, Eternal Sunshine of the Spotless Mind y Finding Neverland no hacen sino confirmar que es una actriz del tamaño de una montaña, y que a nadie extrañe si termina haciendo cine independiente en su Inglaterra natal. Una frase que se encuentra en imdb.com define su carrera: runs the gamut from Shakespearean tragedy to modern-day mysticism and erotica. Y no puede ser de otro modo: proviene de una familia de actores, hasta sus hermanas son actrices. Y está casada, cómo no, con otro actor, de cuyo nombre no quiero acordarme.
¿Qué hace que amemos a una actriz? ¿Su mirada? ¿Su cuerpo? ¿Su voz? ¿Sus labios carnosos y semiabiertos? Yo creo que es algo parecido a lo que Nicolás Curiel, ese monstruo del teatro venezolano, nos decía de una buena actriz: que desaparezca en la vida real y sea una migajita de mujer por la calle, pero que cuando suba a unas tablas crezca hasta hacerse gigante y diga: "¡allí está el bosque de Sherwood!" Mi Kate hace eso, y mucho más.

2 comentarios:

ready-made dijo...

llegaste a ver el Inside Actors Studio con ella? .. fue muy bueno.
Esa mujer realmente es una gran actriz. En eternal sunshine..estuvo fantastica. bueno, realmente toda la pelicula.

Juan Carlos Chirinos dijo...

no, esa película no la he visto. ya mismo me pongo a la caza de ella. Y eternal, una maravilla, ¿no?