31 dic. 2005

El último día




Bueno, amigos, hoy es el útimo día, y estaré desconectado un rato.
Gracias a los que vienen a leer aquí, a pesar de mis largos silencios. Es que la realidad todavía se asoma más allá de esta pantalla, y lo reclama a uno.
Así no se puede.
Va fotico del pasado, que me gusta mucho de cuando los carnavales, y los papelillos, y los setentas y.
Que este ciclo que comienza etc.
Y así.

22 dic. 2005

Las gamberradas de Baudelaire

Joven mendigo, Bartolomé Esteban Murillo, 1650. Museo del Louvre, París
No avisaron del incendio porque "a ver si nos iban a decir algo a nosotros", parece que es uno de los argumentos de los chicos que, "por broma", quemaron viva a una señora que dormía en uno de esos espaciosos recintos de los cajeros electrónicos en Barcelona. A estas alturas, el frío del invierno catalán debe empujar a muchos de los que no tienen dónde dormir a lugares de ese tipo, en busca de algo de calor. La defensa de los tres chicos (dos de 18 y uno menor de edad) ahora dice que ellos no tenían intención de matar a la señora (pero sí de caerle a patadas para divertirse), que no sabían que el líquido con el que la rociaron era inflamable (entonces, ¿para qué se lo echaron? ¿Jugaban al carnaval venezolano?), y que actuaron bajo el influjo de la absenta, el hada verde que hacía las delicias de Baudelaire y empujó a Van Gogh a agredir a Gauguin y a cortarse su famosa oreja.
Me gustaría que me dijeran qué saben los abogados defensores de la imagen del mundo que tienen estos chicos (a uno de los cuales parece que apodan el Vader, por su afición a los videojuegos), me gustaría saber qué opinan ellos de la pobreza, del hambre, de la necesidad, de la guerra; qué opinan de juegos como Grand Theft Auto: San Andreas, o a qué nivel llegaron; qué saben de Las flores del mal, qué sienten cuando escuchan "senté a la belleza en mis rodillas/ y sentí que era amarga". Pero no; la defensa sólo nos permite saber que ellos estaban borrachos de absenta, que se asustaron cuando vieron a la mujer ardiendo, que ellos no sabían lo que hacían. ¿Pero es que alguien sabe lo que hace hoy en día? ¿Quién les vendió absenta a unos niños? ¿Dónde estaban sus padres a esa hora de la madrugada, dónde la gente adulta? ¿Mirando para otro lado? ¿Qué se fizo el rey don Juan, los infantes de Aragón, qué se fizieron? Qué hubo de tanto galán, qué de tanta invención que truxeron? Mais où sont les neiges d'antan? Ubi sunt qui ante nos in mundo fuere?
El mal es una oquedad muy atractiva; pero, como el Dador de Luz, hay que estar preparado para acercarse a ella.

21 dic. 2005

¿Golpe democrático?

Evo Morales oyendo mensajes de su móvil después de jugar un indigenista partido de paddle.
(foto de AP tomada de El País).


Hoy el diario El País publica una entrevista al elegido presidente de Bolivia, Evo Morales. Ha arrasado en las elecciones, se prepara para asumir el cargo y llevar a cabo su programa de nacionalización de los recursos naturales. Hasta ahí, todo muy bien. Pero, en un momento de la entrevista, la periodista le pregunta "¿Confía en Hugo Chávez?", y el nikezado jugador de paddle contesta con esta perla:

R. Lo respeto y admiro muchísimo. Lucha junto a su pueblo por la dignidad, la soberanía, los recursos naturales. Cuando un líder defiende a su pueblo, y ésa es mi experiencia, un pueblo defiende a su líder. Es el caso de Chávez. Imagínese, tantos golpes como padeció: uno militar, uno económico, uno mediático, un golpe democrático, inclusive, con el referéndum para revocarle, que se convirtió en un referéndum confirmativo. Y sigue en pie más fortalecido. [negritas mías, claro].

Es decir: debo entender aquí que según Morales el presidente de Venezuela está por encima de la Constitución, ¿no? Porque si el "referéndum para revocarle" es el mecanismo que él mismo introdujo en la Carta Magna para parecer democrático (el referéndum revocatorio), y ahora debe considerársele un instrumento para darle un "golpe democrático" (oxímoron poético donde los haya), entonces apaga las luces y vámonos, y al último le cae.
La demagogia tiene cada vez más cultores; y no sé si hablan de esta forma porque estos políticos en el fondo no tienen ninguna voluntad democrática o porque sencillamente son unos ignorantes. Lo malo es que de demagogos pasan con una facilidad pasmosa a demófagos. Ahí tenemos a los Ceaucescu, a Fujimori y a Milosevic. Ojalá Bolivia no tenga que vivir más penas. Pachamama nos oiga.

20 dic. 2005

Coroto


¿Vienen los "corotos" de Corot? Aquí, el presunto héroe epónimo retratado por Félix Bracquemond en 1861.

A petición de Bolboreta, hoy se presenta la palabra coroto. Su historia es tan hermosa como su significado. Aunque al final pondré la definición de mi botín principal, el Diccionario del habla actual de Venezuela, quiero colocar aquí la explicación que hace Ángel Ronsenblat, tanto por la importancia del personaje como por lo sabroso de la historia. Yo la he tomado de Universalia en línea, que es la revista del Decanato de los estudios generales de la Universidad Simón Bolívar, pero este texto pertenece a Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras, Caracas, Monte Ávila Editores, 1984:

¡Adiós, coroto!

En la palabra coroto cabe el universo entero. Aunque se le conoce también en el Ecuador, Colombia, Panamá, Santo Domingo y Puerto Rico (con el valor de trastos, trebejos, bártulos, baratijas), en todas esas regiones su uso es limitado, y se debe sin duda a expansión venezolana.
Sobre el origen de coroto hay una hermosa anécdota. Se dice que Guzmán Blanco trajo de París un lienzo de Corot, el famoso paisajista. El general solía recomendar machaconamente al servicio: ¡Cuidado con el Corot!. Las criadas empezaron a burlarse del coroto del general, y la expresión se extendió a objetos más diversos.
Una variante de la anécdota atribuye dos cuadros de Corot al general José Tadeo Monagas. Al desplomarse la dictadura monaguista el pueblo saqueó la residencia presidencia y arrastró por las calles los dos Corot, particularmente apreciados por el presidente. Uno de los excontertulios, al ver la suerte infortunada de los cuadros exclamó: ¡Adiós corotos!.
La explicación es demasiado bonita para ser verdadera. Además, la palabra coroto era general ya antes de la época de Guzmán Blanco, antes de la caída de los Monagas, que fue en marzo de 1858, y seguramente antes de la existencia misma de Corot.
El testimonio más antiguo que tenemos hasta ahora es de Núñez de Cáceres, en su Memoria sobre Venezuela y Caracas, probablemente de 1851 ó 1852. Coroto era la cosa inútil, el cacharro roto. En toda la literatura venezolana son infinitos, y las acepciones, diversas. Puede designar un objeto de nombre desconocido o que no se quiere nombrar: ¡Alcánceme ese coroto!, ¿Qué coroto es ése? O un objeto despreciable: ¡Tire ese coroto! Pero puede abarcar todos los objetos de una casa, incluyendo los muebles, o todas las mercancías de un establecimiento, con la estantería: ¿Fulano se marchó con todos los corotos!, ¡Estoy mudando los corotos! ¡Fulano con sus corotos!, se oye alborozadamente en las prisiones, porque es anuncio de libertad. Coroto puede ser también asunto, negocio. Es decir, que absorbe todos los usos de la palabra cosa: ¡Tengo hablarte de un coroto!, ¡Tengo que hacer un coroto!
Estar metido entre los corotos es estar de punta en blanco, luciendo las mejores prendas. ¡Adiós, coroto!, es expresiva exclamación de asombro. Y entregar los corotos (como entregar los papeles) es morirse: ¡Qué vida! ¡El día menos pensado uno entrega los corotos!
¿Y de dónde viene una palabra tan afortunada si nada tiene que ver con Corot? Su origen es realmente humilde. Como el de casi todas las cosas grandes. Es sin duda una voz indígena.


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Núñez y Pérez son menos literarios, pero más precisos en su segunda acepción:
Coroto. m. /2 coloq Cualquier objeto cuyo nombre se ignora, no se recuerda o no se quiere mencionar. Obs: Se usa como término genérico.

La generación que no acaba

Soy de una generación que no acaba y por eso me siento muy cómodo en ella. Se me pide a causa de esto que conteste a varias interrogantes: si existe una narrativa generacional en español, si existe una narrativa con características geográficas, y cómo me siento en mi generación en contraste con otras generaciones. Respondida esta última, contestaré las dos primeras. Cuando pienso en si pertenezco a una generación, pienso que el primer miembro de los escritores de América Latina es Cristóbal Colón. Con él, sobre todo con la tercera carta a los reyes católicos, entra a América (en canoa, por cierto) una lengua que no se resignó a quedarse en los campos de Castilla y se desparramó generosa por todo un continente, aceptando, como no podía ser de otra forma, la convivencia con las cientos de lenguas que ya se hablaban antes de que el genovés pisara la tierra para él desconocida. Porque la literatura siempre ha sido un continuo; la clasificación entre una forma y otra no es más que la categoría necesaria para que nuestro entendimiento no se pierda en esa línea viscosa que es la Historia. Desde luego, ha sido muy útil para poder ver, mirar, cada momento de ese continuo, fraccionándolo de manera artificial. Que la literatura es una sola voz ya lo han dicho infinidad de escritores antes que yo, y basta evocar la volátil existencia del libro de arena de Borges para entender que entre un escritor y otro hay más lazos de los que estamos dispuestos a admitir. Del genovés descubridor a los jóvenes escritores de eso que mal llamamos Latino América (¿y por qué no también España?) que difunden sus textos a través de Internet fluye el hilo de una generación que no acabará nunca.
Pero debemos aceptar la convención categorizadora y tratar de hablar de los últimos veinte años, es decir, los años en los que nosotros mismos hemos querido participar de ese hilo generacional que sigue su curso con cada libro de cuentos, con cada novela, con cada poemario, con cada ensayo literario. Y me parece que cada vez es más difícil describir una narrativa con características geográficas precisas tal como se verifica en novelas como Doña Bárbara, del venezolano Rómulo Gallegos (cumbre del realismo documental y crítico latinoamericano y precursora, a mi entender, del Realismo Mágico que luego caracterizaría la obra de García Márquez y sus epígonos), en Cecilia Valdés, del cubano Cirilo Villaverde o en la monumental Adán Buenosaires, del argentino Leopoldo Marechal, tan cercana a los experimentos de Joyce. Obras todas que se actualizan con la lectura de cada generación, y que señalan el camino antes que imponer estilos y temas. Porque la geografía de la narrativa latinoamericana moderna, en su afán de crear la cartografía mayor, trasciende tiempos y espacios. Como en aquel cuento borgiano en el que el mapa del Imperio tenía el tamaño del Imperio, el mapa geográfico de la ficción latinoamericana ocupa toda la ficción —y más allá. No hay que olvidar que la realidad, esa otra realidad que está más allá de las palabras, se impone siempre y casi no hay escritor latinoamericano que no trate de reflejarla en lo que escribe: pobreza, marginación social, violencia política, corrupción: todo eso que Néstor García Canclini llamó con tanto acierto nuestra cultura híbrida. Pongo algunos ejemplos. La obra del venezolano Juan Carlos Méndez Guédez (Una tarde con campanas) ha creado un espacio verbal para el exilio latinoamericano y mágico en Madrid de la misma manera como el también venezolano Roberto Echeto (Breviario galante) disecciona la realidad fractal de la ciudad latinoamericana contemporánea, ciudad ésta que tiene un origen cuasi mítico y que el colombiano William Ospina (Ursúa) recupera como una historia más fabulosa que la imaginación. Su compatriota, Pedro Badrán Padauí (La magia del Joe Domínguez) cree también que la marginalidad se alimenta de la leyenda, mientras que el mexicano Jorge Volpi (En busca de Klingsor) fija una mirada exótica sobre Europa y el chileno Carlos Franz (El lugar donde estuvo el Paraíso) explora la voz femenina en el contraste de la selva amazónica. Simultáneamente, en el norte, el hondureño Roberto Quesada (Big banana) y la dominicana estadounidense Julia Álvarez (¡Yo!) ponen en escena la realidad de ser inmigrantes que pierden sus raíces en el país más poderoso del mundo. Autores de varias generaciones y de dos decenas de países que son al mismo tiempo los topógrafos de un mapa que cambia todos los días y cuyas montañas se mueven veloces como gamos. Y tras estos topógrafos, las voces de las literaturas de otras lenguas (esos otros mapas del mundo: un idioma es el Universo traducido a ese idioma, proclamó Ramos Sucre) resuenan como espacios para el intercambio y la opinión, la identificación y el disenso: John Maxwell Coetzee, Banana Yoshimoto, John Fante, John Cheever, Fedor Dostoievski, Lev Tolstoi, Vladimir Nabokov, Murasaki Shikibu, Amélie Nothomb: autores de muchas lenguas y muchos tiempos conviven apaciblemente en el juego de las palabras, porque en el mapa de nuestra generación, de cuatro (o muchas dimensiones), el tiempo y el espacio ocupan las mismas coordenadas. Por eso me parece tan cómodo que esta generación no se acabe nunca.
Viena, 14 de diciembre de 2005. Instituto Cervantes

19 dic. 2005

El primero de Aisatu

Amigos, con mucha alegría tengo el honor de colocar en mi blog el primer cortometraje de Aisatu Producciones, de Nicolás Melini y Mama Diédhiou, futuros padres y por mucha suerte mis amigos. El corto se llama Lejos de casa; es una breve pieza documental que refleja lo que muchos de nosotros sentimos cuando hablamos con nuestras familias. Es que esto del teléfono acerca tanto las voces queridas que, al final, siempre quedamos con ganas de estar allá, viviendo las alegrías y compartiendo las tristezas. Que lo disfruten (hagan ¡click! sobre la pantalla).



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17 dic. 2005

Guaya

El alambre de púas es otra guaya más...

De este vocablo, que según mis informaciones también nos llegó vía campos petroleros, el Diccionario de la Real Academia sólo apunta su origen hispánico, pero los venezolanos sabemos que una guaya es un alambre grueso y resistente, como el que se usa para amarrar los barcos a los muelles. Y es que parece ser que nada como el oído para que una palabra entre a una lengua: los gringos (palabra de la que hablaré pronto) de la Shell o de Texaco decían wire para pedir un alambre o un cable, y los trabajadores venezolanos (mi abuelo era uno de ellos) entenderían que los visitantes del norte necesitaban una guaya para amarrar un bidón de gasoil al camión que sin duda tardaría cuatro horas en llegar a Cabimas, la insólitamente caliente ciudad del lado oriental del lago de Maracaibo. Los malandros de hoy en día conocen como guayas las cadenas gruesas de oro y plata. No confundir con el mecate, palabra que viene del nahua mecatl, y que es una cuerda hecha de cabuya o cocuiza. Así que cuidadín con tu guaya, que la estoy cazando...

Narnia

¿A que el mapita recuerda la Tierra Media?

Así se llama el reino al que los hermanitos Pevensie ingresan a través de un armario. De los cuatro, por cierto, la mejor es Lucy, la pequeña, interpretada por Georgie Laura Henley, en su primera película. No está mal para tener sólo diez años, y a juzgar por sus compañeros de reparrto, sin duda es la primera actriz de la peli.
La metáfora cristiana está muy clara (aunque algunos dicen que puede ser publicidad subliminal): pero si dejamos de lado las connotaciones, podremos ver una película entretenida y en el fondo sin pretensión alguna de pasar a la Historia. Aunque algún éxito económico reportará a los productores, porque ya esta es la sexta ocasión en que se adapta la novela de C.S. Lewis. Ya está bueno, ¿no? No pocas veces se nota el decorado sobre el que los actores trabajan; cosa extremadamente extraña si tomamos en cuenta que se trata de Disney, cuya técnica mejora con cada película y que además ya existe la tecnología para hacernos creer que, lo que no existe, es. A veces es como estar viendo de nuevo Tron (1982), que a estas alturas enternece porque las costuras se ven por todos lados, aunque en su momento era lo más de lo más. Quizá a Narnia le pasa que ya hemos visto los Harry Potter y la trilogía de El señor de los anillos; conste que esto no sirve de justificación, sino de razonamiento. Una pena. Se ha gastado demasiado dinero (+ ó - 180 millones de dólares) en una historia que, por su pacatería, nace ya envejecida, y que no podrá evitar el sambenito de ideológica y típico producto de la puritana factoría Disney.
El que la quiera ir a ver, que vaya. Advertido queda. Abstenerse, eso sí, furibundos contra los evangelios y sensibles de ser captados por cualquier meme llorón. No se la pierdan quienes disfruten viendo animalitos hablando, faunos llorando e hipogrifos surcando los cielos. Y a otra cosa, Butterfly.

16 dic. 2005

Guachimán

Klimt posando como un guachimán

Regreso de Viena, una hermosa ciudad que no se puede ver; hay que palparla. Ha sido un viaje de lo más abundante, aunque sólo he estado un par de días invitado para hablar sobre literatura, generaciones literarias y geografías literarias; y el tema ha dado mucho de sí. Nuria Amat, Pedro Sorela y Espido Freire, a quienes tuve el gusto de conocer allá, tenían muchas cosas que decir, y las dijeron. Como siempre, prometo más posts sobre este tema, porque en realidad la visita ha sobrepasado una simple mesa redonda sobre literatura: incluso me ha permitido crear esta nueva sección. Pero todo sea dicho: fue idea de Pilar Cabañas, del Instituto Cervantes de Viena, que no cesaba de maravillarse con los venezolanismos que usamos sin darnos cuenta. Así que a partir de éste empezarán a aparecer entradas del (Pilar lo ha llamado así) Consultorio Lingüístico Venezolano, que no será más que un saqueo vil del Diccionario del habla actual de Venezuela (Caracas, UCAB, 1994), de mis antiguos profesores Rocío Núñez y Francisco Javier Pérez.
Guachimán fue la palabra primera que levantó la asombrada -y entrañable- risa de nuestra anfitriona vienesa (ella y Carlos Ortega, director del Cervantes allí, nos obsequiaron con un exquisito trato, propio por demás de la ciudad de Klimt) ; y mayor fue su sorpresa cuando le expliqué el origen de la misma. Según mis informaciones, entró al español de Venezuela vía campos petroleros, cuando las empresas estadounidenses disfrutaban de las generosas concesiones que el dictador Juan Vicente Gómez les "regaló". Guachimán les sonó a los obreros venezolanos la palabra que usaban para referirse a vigilante: watchman; y guachimán se quedaron todos los que por la noche tienen que cuidar los lugares de los amigos de lo ajeno. Dicen Núñez y Pérez del vocablo:

Hombre que hace la vigilancia de un lugar, como por ej. una casa en construcción, una finca o una fábrica, generalmente por las noches o cuando está deshabitado o solitario.

Guachimanes son, también, las figuras que presiden el actual edificio de la Biblioteca Nacional en Viena, y el águila dorada que nos indicó que empezaba a caer una incipiente nieve y debíamos regresar al hotel. Hacia donde nos fuimos, rodeados de ángeles, que es costumbre vienesa llenar de alas todos los rincones por estas fechas.
Y así vendrán más venezolanismos pronunciados en Viena (o no), y más recuerdos de un delicioso viaje. ta logo.
adenda: ¡Esto es el colmo! El diccionario de la real Academia no incluye la palabra como un venezolanismo. Si es que todavía me pregunto cuáles son los criterios de los que hacen ese diccionario para organizar los vocablos de nuestra lengua. Lexicógrafos del mundo, ¡únanse contra las Academias! Recuerden las Letanías a nuestro señor Don Quijote, de Rubén Darío...

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor;
de las epidemias, de horribles blasfemias,
de las Academias, líbranos, Señor.

12 dic. 2005

La reina de los cuatro nombres [2005]


Políxena, o la muñeca del dios
La niña juega con una muñeca de trapo que Eufrasia, la nodriza ática, ha confeccionado. Sin querer, y para regocijo de la niña, la sirvienta dibujó los ojos de la muñeca del mismo tono que los suyos, lo que interpreta como una buena señal, porque los dioses le han deparado una compañera de juegos a la que debe prodigar cuidados como el preciado tesoro que es. En la enorme habitación, Ofelia, como ha sido bautizada la muñeca («porque todas las cosas deben poseer un nombre, si no desaparecen», asegura la nodriza), tiene un lugar donde nadie la perturba, salvo las manos de su dueña, que cuando regresa de jugar en el jardín o de aprender a escribir los signos de sus antepasados, entra como un tornado y salvando todos los obstáculos la coge de la pequeña silla de piel de oveja que el marido de Eufrasia ha construido a su medida.
¡Ofelia! ¿Dónde está mi Ofelia?, —pregunta la niña al aire, sonriente, mientras Eufrasia la sigue, pues la orden de su amo ha sido que no la descuide ni un segundo. El padre, el rey Neoptólemo, sabe que su hija sueña con Zeus por las noches y eso la inquieta en el día haciéndola particularmente sensible; no es normal que una niña tan pequeña (¿qué edad tiene? ¿6, 7, quizá 9 años?) tenga ya esa devoción por el culto y la alabanza a los dioses. Quizá se deba a que el oráculo dedicado a Zeus está muy cerca del palacio; tanto, que cuando el viento es propicio se puede sentir el aroma del incienso y de la mirra que llegan como campanadas silenciosas y llenas de religiosidad. «Tampoco es tan malo», piensa Eufrasia, «pues mi ama está llamada a cuidar de un palacio y a criar varones sanos y fuertes que se ocupen de los asuntos de la ciudad y de la guerra. Una mujer no ha nacido para gobernar, así que puede ofrecer toda su fuerza a la fe —y a su marido, si los dioses lo permiten—. No le hace daño a nadie su conducta », cavila, pero son pensamientos que se guarda para sí, porque un siervo no debe contradecir las órdenes de los señores y mucho menos atreverse a dudar de su sabiduría. Así que, siguiendo las instrucciones, no deja a la niña sola ni un instante, porque no quiere que su cabeza dé cuenta de sus descuidos. La contempla con el afecto maternal que sólo da la cotidianidad y se ensimisma, trascendiendo el objetivo que mira.
¿Me cuentas otra vez lo de mi nombre?
La sirvienta sienta a la niña en sus rodillas, la niña arrulla a Ofelia en su regazo y, meciéndose las tres, Eufrasia repite como si fuera un secreto el nombre que le han pedido que explique:
Políxena, Políxena, recibes a todos en tu hogar, como la buena mujer que vas a ser, Políxena, Políxena, la muy hospitalaria Políxena...
La princesa de Epiro ríe a carcajadas cuando su aya, firme y dulce, la atormenta haciéndole cosquillas debajo de los brazos, mientras Ofelia cae al suelo y las mira con los ojos iguales a los de su ama, en silencio y sin protestar. La tarde comienza a despedirse en las montañas de Dodona; el viento vuelve a traer el aroma del incienso, Ofelia saluda a la niña sacándole una lengua bífida, y la princesa se queda estupefacta. Ofelia sisea como una serpiente de Samotracia y Políxena se estremece porque sabe que esta noche Zeus volverá a visitarla.

Rodrigo Echeto Marczuk: ¡Bienvenido!

happy new-born parents

Roberto y Mariana, tan queridos por tantos y por tantas cosas, acaban de tener su primer hijo: con "R" de Rodrigo. Yo le regalo, desde aquí, la hermosa canción de Caetano Veloso, de ese maravilloso disco que es Circuladô:
¡Bienvenido, hermano Rodrigo, que le caigan bendiciones por doquier!

Boas-Vindas
Sua mãe e eu
Seu irmão e eu
E a mãe do seu irmão
Minha mãe e eu
Meus irmãos e eu
E os pais da sua mãe
E a irmã da sua mãe
Lhe damos as boas-vindas
Boas-vindas, boas-vindas
Venha conhecer a vida
Eu digo que ela é gostosa
Tem o sol e tem a lua
Tem o medo e tem a rosa
Eu digo que ela é gostosa
Tem a noite e tem o dia
A poesia e tem a prosa
Eu digo que ela é gostosa
Tem a morte e tem o amor
E tem o mote e tem a glosa
Eu digo que ela é gostosa
Eu digo que ela é gostosa
Sua mãe e eu
Seu irmão e eu
E o irmão da sua mãe

10 dic. 2005

Pero yo los vi en el Hilton [contra el imperialismo]

También se queja del turisteo de los observadores:

"No se puede ir de observador a unas elecciones y quedarse cómodamente instalado en un hotel con aire acondicionado y viendo la televisión para saber lo que ocurre. Eso no es conocer Venezuela ni su proceso electoral", afirmó durante su discurso en la cumbre del Mercosur que se celebra en Montevideo.

Pero en agosto yo vi a Evo Morales, y a Abel Prieto y a Gilberto Gil, y a tooodos los jóvenes antiimperialistas palpando la realidad socialista del país en los sabrosos (y a 70.000 bolos) desayunos "barra libre" del Hilton, donde se hospedaban. ¿O es que Saramago cuando va a Venezuela a rendir culto a su milicofilia duerme en el barrio José Félix Ribas, siquiera en un apartamento del 23 de enero, de esos que diseñó Carlos Raúl Villanueva?

Ultimadamente...


¿Se acuerdan del chiste de Jaimito en el que éste tiene que hacer una composición sobre su mascota y cuando se la lleva a la maestra ésta, indignada al leer lo que escribió, lo expulsa y lo manda para la casa donde su madre lo espera?: al leer la composición sobre la mascota, la madre, humillada y ofendida, lo manda para su cuarto sin cenar. Y entonces Jaimito, subiendo las escaleras furioso, se detiene y dice: "ultimadamente, ese gato es mío y me lo cojo las veces que me dé la gana!"
Bueno, es sólo un chiste. Cualquier parecido con las declaraciones que coloco a continuación, es pura coincidencia...

"¿Qué tiene que meterse en las cosas internas de un país una misión de delegados que, como anoche me decía un presidente amigo, sólo tiene que decir las elecciones fueron transparentes o no, sirvieron o no sirvieron?, más nada, las cosas de las leyes de cada país son de cada país", señaló.

"Hablo todos los días con mi pueblo, a veces hasta siete horas diarias. Y no iba a dejar de hablar con mi pueblo; lo hice pero nunca para pedir los votos, sino para impulsar la participación", agregó. Consideró como una "evidencia" de "que estos observadores actuaron en connivencia en contra de los intereses del pueblo venezolano y contra los intereses de la democracia venezolana" el hecho de que haya sido cuestionada su "excesiva" exposición a través de programas y cadenas de televisión. "¿Quién les dio potestad para criticar a un jefe de estado?", preguntó. "Jamás llamé a votar por nadie y cuando (llamé a votar) lo hice fue a la participación", agregó.

nota: ningún animal ha sido torturado o ha sufrido lesiones para escribir este post.


9 dic. 2005

Pereza rima con tristeza




Amigos que leen esto: he estado ausente. Oyente, leyente, más bien, de las cosas que van pasando en Internet, en España y en mi país, Venezuela. Es lo que me tiene más alejado de estos predios: mis dos viajes a Venezuela han sido duros, aunque el afecto no me ha faltado, como siempre que viajo para allá.
Tengo fotos, recuerdos, cosas que decir. Y algunas no me salen. O me salen en otros medios.
Tengo trabajo, mucho; es decir, tengo muchas cosas que escribir.
Tengo humor, gracias a Delirio, y eso me salva un poco.
Como al resto de la gente en Caracas.
Dos cosas me pertubaron en mis dos viajes:
1. Caminaba una mañana de Colimodio a Patronato; la gente iba y venía, y de repente caí en cuenta: ¿dónde estaban los mendigos que recogen latas y comen los restos de pollo en la basura? ¿Acaso habían desaparecido? No: miré bien y me di cuenta. Lo que diferenciaba al mendigo de las demás personas es que aquel andaba descalzo, con los pies negros por la mugre. La proliferación de buhoneros de todo tipo (Roberto Echeto me cuenta que en el bulevar de Sabana Grande hay hasta un burdel ambulante: pagas, consumes y te vas) nos va poco a poco llevando a un estado de igualdad: igualdad de pobreza. Y advierto a los que piensen que este es comentario clasista o racista que se guarden muy mucho sus palabras en donde puedan, porque el que quiera negar que el nivel de vida en Venezuela, para la mayoría, baja estrepitosamente es que está ciego o es demasiado perverso. Y los que hemos padecido repetidamente fuertes y verdaderas necesidades económicas no le tenemos miedo a la palabra pobreza ni a la palabra riqueza, prefiriendo siempre esta última a la primera. Riqueza para todos, se supone que es la consigna, ¿no?
2. Lo segundo que me enristeció ya lo he comentado en algún lado: el erial intelectual que se está apoderando de la cultura oficial. La primera vez que lo percibí en directo fue en la inauguración de la feria del libro. Loar a un Ministro de Cultura como el que tenemos profiriendo sus proposiciones dogmáticas y reír los estúpidos chistes de Luis Britto García (quien tuvo las neuronas despiertas alguna vez y escribió unos maravillosos cuentos) da vergüenza ajena (aparte de la indignación que me produjo la proliferación de "asesores" cubanos que cobraban 3 millones de bolívares mensuales, ¿para enseñarnos qué sobre las ferias del libro?). La mayoría calla: el bozal de arepa es un silenciador invisible pero muy efectivo. Y algunos se aprovechan, a cambio de poner cara de ideólogos supuestamente convencidos de que el socialismo que el presidente quiere imponer como sistema de gobierno (medida inconstitucional, por demás) es la panacea. "Pana, lo que sea", paracen murmurar mientras rasguñan viáticos y billetes de avión. Rastacueros. Y al que proteste, se le va sacando sutilmente (y a veces no tanto), se le excluye; para después ver a estos nuevos policías políticos de la cultura exclamar, consternados: "es que el poeta no acepta nuestras invitaciones, está radicalizado, y no quiere comprender". Venezuela, obviamente, ahora no es de todos, por lo menos a los ojos de los estalinistas del Conac, sino que es propiedad de los que bajan la cerviz y guardan discreto silencio.

Y así me vine de Venezuela, con muchas cosas más que decir; con muchas emociones, guardando contento en un rincón, sin embargo, porque el país no se rinde, todavía sigue luchando, se sigue escribiendo, se sigue creando, a pesar de que la ignorancia gubernamental crece como un tumor. A pesar de que cada vez todo es más caro (Caracas y Madrid son igual de caras), a pesar de que cada vez hay menos espacio y más medocridad campante.

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Temas de los que querré escribir en algún momento (los pongo para que no se me olviden y para que los reclamen si les apetece):

-Narnia.
-"El código Chávez", de Eva Golinger, que acabo de leer (pésimamente traducido y editado).
-"El rostro secreto", libro de Luis Barrera Linares, con el que uno no sabe si reírse de la bufonada o llorar por la enanez crítica.
-"Chávez nuestro", que leí en Valera, estupefacto: ¡hay catecismo chavista!
-Folletos de la Misión "vuelvan caras" que leí, otra vez en Valera y otra vez estupefacto: ¡Para un "lancer@", la "obra" de Chávez (un discursilísimo baladí) tiene que ser más importante que la Constitución!
-"La sombra del viento", de Ruiz Zafón y "La historia del rey transparente", de Rosa Montero: las dos absolutamente legibles y entretenidas, aunque en ambas quizá sobren algunas páginas. ¡Ay, con la emoción de escribir mucho!
-Y así.

5 oct. 2005

Escucho y obedezco


"Yo respeto y obedezco al líder de esta revolución, que es el presidente Chávez", dijo Luis Tascón, una declaración similar a la que hizo Lina Ron: "entre Hugo Chávez y Lina Ron, me quedo con Hugo Chávez".
Ya no sé si la sumisión es voluntaria e íntima convicción caudillista, o conveniente bajada de cerviz para asegurarse un puesto en el reino de esos cielos.
Esto es triste e indignante.
Ya nadie tiene opinión, y cualquier regaño del líder es recibido con loas y binaventuranzas.
Atrás quedaron los Walter Martínez incómodos y respondones; culto sí, aunque bucólica conducta que no quiere rectificar.
¿Cuánto falta para que el país entienda que no se trata sino de otro caudillito más, émulo de Guzmán Blanco y el Cabito?

imagen tomada de "lamer hunter" (http://www.kraloyun.com/), por exavior.

3 oct. 2005

JOSÉ GREGORIO EN HUELVA


Visitando el Buddha Bar de mi amigo Íñigo, en Huelva, de hermosas playas y comida exquisita, me encontré -otra vez- con José Gregorio Hernández, esta vez confundido con el doctor Livingstone. Es la segunda vez que me encuentro a José Gregorio en España vestido de blanco, pues ya me lo había encontrado en Barcelona; de dicha experiencia ya había dejado constancia aquí. Qué maravilla.
¿Qué será lo que me quiere decir el venerado doctor trujillano, paisano mío y salvador?
Mis sueños están abiertos para su visita, venga con María Lionza o con el chamo Ismael del que Roberto dejó imagen gráfica el catorce de julio...
la foto es del propio Íñigo...

América es una palabra que viene del futuro

Alfredo Jaar, A logo for America, 1987.

En 1987, el chileno Alfredo Jaar montó A logo for America, una significativa instalación en Times Square, el corazón de Nueva York. Era una valla electrónica que ofrecía tres imágenes: un mapa de los Estados Unidos sobre el cual se leía "This is not America"; la bandera estadounidense sobre la que se advertía "This is not America's flag"; y, finalmente, un mapa de todo el continente americano sirviendo de "R" de la palabra AMÉRICA. De alguna manera esta instalación quiso recordar a los estadounidenses que el adjetivo con que se han dado a conocer en el mundo no les pertenece sólo a ellos. De hecho hay varias decenas de países, de Groenlandia a las siempre argentinas Malvinas, de Alaska a la isla de Margarita, que pueden adjudicarse el apelativo de "americanos". El continente debió llamarse Colombia, pero la Historia permitió que fuera Americo Vespucci el padrino del nuevo mundo descubierto por el Almirante. Vespucci, quien —por cierto— también dio nombre al país que le recordó Venecia por las casas indígenas construidas sobre el agua: la pequeña Venecia, Venezuela. La reflexión nominal que abre esta nota se entiende porque cuanto pensemos sobre el futuro (el mío, el de ambos, el imperfecto, el final) vendrá determinado por el diseño que nuestras palabras preparen para ese futuro. No hay acto por venir sin gesto (o palabra) del presente, sin huella del pasado. Así lo entendió Spengler en su Decadencia de occidente cuando advierte que su libro "acomete, por vez primera, la tarea de predecir la historia". Brujo o futurólogo, el historiógrafo germano sabía que basta un cambio de perspectiva en el estudio del pasado para percibir con más veracidad el próximo acontecer, que la historia es un ser vivo y que los procesos se repiten indefinidamente; que el hombre camina como un topo ciego por el borde del anillo de Moebius, y que tiene sentido decir "camino hacia arriba, camino hacia abajo: uno y el mismo son".
Pensar en Latinoamérica sin involucrar a los Estados Unidos, Canadá y el Caribe franco—anglófono es una seria impertinencia. También sin tomar en cuenta que Latinoamérica es el producto sincrético de tres culturas cuyos colores son el blanco europeo, el negro africano y el bronce infinito del indígena. La pregunta "¿qué será de la América Latina en el próximo milenio?" tiene mil (o infinitas) respuestas pero, al menos, dos muy probables. La primera va siendo realidad cada vez con más evidencia: la mezcla cultural, política, social y lingüística de los países latinos con EE.UU. Es moneda corriente el desplazamiento de la cultura del "fast-food", los "blue jeans" y los anglicismos hacia Venezuela, Argentina o México; pero también es cierta la "latinoamericanización" de Miami, Nueva York, Los Ángeles o San Francisco. Con un poco de suerte, el Castellano sobrevivirá dentro de 200 ó 300 años conviviendo con sus lenguas hijas, los futuros Spanglish de la costa atlántica y el Chicano de la costa del pacífico. Y más allá de eso, hace tiempo que artistas, científicos y pensadores como el canadiense Northrop Frye, el uruguayo Ángel Rama, el argentino J. L. Borges, los estadounidenses Carl Sagan, Noam Chomsky y Alan Sokal, los mexicanos Octavio Paz y Carlos Fuentes, el brasileño Darci Ribeiro, el caribeño Derek Walcott, o los venezolanos Ernesto Mayz Vallenilla, Jacinto Convit y Luis Alberto Machado, han paseado sus ideas a través del continente, confrontándolas, desarrollándolas y discutiéndolas para crear —cada uno a su manera— hilos invisibles en el discurso del futuro. La segunda respuesta sobre el porvenir en Latinoamérica ya fue ensayada: se llamó la Gran Colombia, el frustrado proyecto político, soñado por Bolívar, de erigir en un solo país la América española. Mezquindades, egoísmos y torpezas impidieron la evolución de una comunidad parecida a la Unión Europea de nuestros días. Tal vez —en estos tiempos globalizados— empecemos a estar maduros para volver a ensayar la vida como un solo pueblo, más allá de mercosures, pactos andinos o grupos de tres; a pesar de los gobernantes folklóricos y simplemente torpes que tenemos que sufrir. Vale la pena recordar que Miami, casi capital latina, hoy es el lugar de encuentro de los "mass media" latinoamericanos, que no es poco decir. Quiero insistir en esta idea: podría no ser extraña la conversión del imperio estadounidense en un imperio de lenguas y culturas latinas, tal como ocurrió con Roma, Alejandría y Bizancio, que de romanos politeístas pasaron a cristianos casi sin solución de continuidad.
Pero aún hay una tercera opción, más extraña e íntima, más antigua. Debajo de todo el continente se siente la huella de los habitantes originarios; mayas, incas, aztecas, chibchas, waraos, yanomamis, caribes, sioux, timoto-cuicas... cientos de culturas cuya idiosincrasia aún actúa sobre los habitantes, y que se nota en detalles inesperados, cuando toman un vaso de agua, cuando miran al cielo, cuando hacen el amor o piden un poco de café. En esta opción el futuro está fuertemente asido al mundo indígena que, en definitiva, conforma en cada americano el "tiempo mágico" (como lo llamó Spengler y lo inventaron Carpentier, Ambrose Bierce y García Márquez) y que probablemente lo lance a un mañana circular, expansivo y fractal, en el que el juego norte/sur hará que siga siendo la frontera de occidente, el límite donde una vez Europa se miró a sí misma —y sintió horror. El futuro de Latinoamérica es impredecible no por oscuro, sino por infinito. Cabe aun la pregunta final: ¿Qué quiere hacer el viejo mundo antes este cambio continuo? ¿Cómo se piensa dentro de él? ¿Qué quiere hacer en el juego que él mismo creó? ¿Quiere dar la espalda o quiere venir a jugar?

"Latinoamérica", esa falacia


[1] Corneja diestra

En Izquierda y derecha en el cosmos, Martin Gardner explica que en nuestro Universo las nociones de "derecha" e "izquierda" pueden constatarse cuando nos colocamos frente a un espejo: el reflejo entrega la imagen invertida, la izquierda a la derecha y la derecha a la izquierda. Si levantamos el brazo derecho, nuestra imagen levantará de inmediato y con invertida obediencia el brazo izquierdo; y si nos da por desplazar nuestro cuerpo hacia nuestra izquierda, nuestra servil imagen acatará la orden fugándose por su derecha. Cada punto de nuestro cuerpo se imprime sobre la superficie pulida que lo refleja dando la apariencia de que ese punto, originalmente colocado a la derecha o a la izquierda de nuestra simetría, ha mudado su lugar de reposo al cuadrante opuesto. Parece que esto mismo no ocurre con las nociones de "arriba" y "abajo". Salvo que la forma de la superficie sobre la que nos reflejemos tenga depresiones y cimas colocadas a propósito para deformar el lugar de la imagen, nuestra cabeza siempre estará sobre nuestros hombros, nuestros pies bajo los tobillos y las uñas de las manos en las puntas de los dedos: todo lo que esté arriba en el cuerpo que se refleja seguirá arriba en la imagen reflejada. El espejo no se sabe aún el truco de invertir las posiciones de lo que está arriba y lo que está abajo, tan bien como lo sabe hacer con lo que está a la izquierda y lo que está a la derecha. Ésta es cuestión que suscita esas preguntas que avivan la curiosidad, y que los científicos y filósofos han pasado la vida tratando de explicar. Sin ir más lejos, Leonardo Da Vinci murió sin darle una explicación satisfactoria al asunto del espejo, a pesar de que solía escribir de derecha a izquierda, quizás con el secreto deseo de atravesar el espejo como, muchos años después, frente el pelotón de fusilamiento de conejos y reinas de corazones, Alicia lo cruzaría con las surrealistas consecuencias que ya conocemos. A pesar de que ya es obvio para todos que las concepciones "arriba" y "abajo" se las debemos a la fuerza de la gravedad (todo lo que está abajo, lo está en relación con el suelo en el que nos movemos; y lo que está arriba es todo lo demás), y por lo tanto son nociones relativas al lugar donde nos encontremos, estos dos conceptos han configurado casi todo nuestro sistema de vida, casi toda nuestra epistemología, casi toda nuestra política y absolutamente toda nuestra teología.

Mi intención en esta oportunidad es la de alzar (otra palabra ligada a la gravedad) una voz y llevarla al espacio donde las coordenadas (físicas y morales) deben comenzar a determinarse con otros instrumentos, si es que queremos asimilar la avalancha de conocimientos y descubrimientos que se nos vienen encima.

El puerto hacia donde vamos, lo anuncio desde ya, es el de abominar de un gentilicio que se nos ha impuesto sin preguntarnos, y que estudiosos, intelectuales y gente de a pie hemos utilizado sin pararnos a pensar seriamente si queremos identificarnos con él. Me refiero al término Latinoamérica, y todas sus variantes (Iberoamérica, América Latina, Hispanoamérica, etc.). Para ello, y para comenzar primero por lo primario, invoco la autoridad milenaria e irrefutable del Filósofo occidental por excelencia, con el no oculto deseo de que sus palabras, más que dogmas, sean instrumentos para encontrar algún tipo de camino que, incluso, las descalifiquen a ellas mismas. Me refiero, desde luego, a Aristóteles de Estagira: Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, y el que más de todos, el de la vista; así inicia el maestro de Alejandro Magno (en traducción excelente de Valentín García Yebra) su poderosa Metafísica, y fija para los veinte siglos siguientes la teoría del conocimiento desde la mirada. Casi parece tonto el punto de "vista" del que parte, pues para todos es obvio que el sentido que nos "muestra" en primera instancia la forma y posición de las cosas es el de la vista, pues el ojo es ojo no porque lo veo, sino porque éste me ve a mí, y por ello quizás confiamos en que la información que recibimos a través de nuestros ojos es del todo verdadera. El oído, el tacto, el gusto y el olfato completan el kit de herramientas pereceptivas con las que accedemos al mundo; y hasta nuevo aviso, a nadie parece haberle fallado el uso del kit exceptuando, desde luego, las discapacidades que cada uno pueda tener con él, pero esto no forma parte de la presente reflexión.

[2] Corneja siniestra

En este orden de cosas, y en atención a la naturaleza simétrica de nuestros cuerpos (por algo compartimos la bilateralidad con animales tan aparentemente humildes como la planaria), nuestro discernimiento se adaptó perfectamente a que arriba de algo siempre hay algo y debajo, también. "Sobre la tierra, la palma / sobre la palma, los cielos / sobre mi caballo, yo / y sobre yo, mi sombrero", canta el poeta y tiene la mitad de razón.

El criollismo traidor del poema desvía nuestra atención hacia el retruécano gramatical y el sabor a mastranto de los octosílabos. El poeta hace el salto mortal cuantitativo y cae en el territorio de la subjetividad cualitativa. Que nuestra percepción nos indique, positivamente, que sobre la tierra donde nos movemos repose la palma y todos los demás objetos y seres vivos; que sobre la palma -y todo lo animado e inanimado- se coloquen los cielos azules y sus nubes caprichosas, es una verdad objetiva en la medida en que objetividad tiene validez como punto de referencia. Pero hay que señalar que, estando el caballo -aun compartiendo con la palma la tierra que lo sostiene- debajo del jinete sobre cuya cabeza reposa un sombrero seguramente de cogollo, el conjunto de la estrofa apunta hacia una noción de arriba y abajo que sólo la debemos a la gravedad, nuestra capacidad de raciocinio y a la posibilidad que tenemos con ella de aplicar sobre categorías morales criterios puramente físicos y gravitacionales [Pero el género humano dispone del arte y del razonamiento, acota con sutil melancolía Aristóteles, como si fuera la constatación de una maldición impuesta, o quizás la revelación de que por esta razón fuimos expulsados humillantemente del Edén]. ¿Volvemos al poemita?

Cuando leemos los dos primeros versos, (Sobre la tierra, la palma / sobre la palma, los cielos), apenas si detectamos el inicio de una perogrullada, en el que la tierra y las cosas existen debajo del firmamento; pero cuando el poeta introduce los dos siguientes versos (¡ay, la maldad intrínseca del arte!: sobre mi caballo, yo / y sobre yo, mi sombrero) jugando a que no domina la gramática de su idioma, modifica el sentido de todo el poema: los cielos ya no son esos azules y esos blancos de las nubes, sino el lugar utópico que tantos shamanes nos han prometido más allá de nuestras vidas, y yo ya no es solamente el pronombre personal sino la metáfora del humano libre y soberbio que domina la naturaleza, toda bajo su mando, y cuya libertad se ve limitada apenas por los favores refrigerantes de un sombrero de cogollo. El poema se convierte en la exaltación del yo, de la libertad del ser humano por encima de la naturaleza (si la naturaleza se opone, etc...) y sin tener como guía (o negando temerosamente) el gobierno de los cielos. La alianza que pintara Miguel Ángel en la Capilla Sixtina entre creador y creatura se rompe por mor de la libertad romántica y campesina. ¡Abajo los dioses!

[3] Spin Up / Spin Down

Comprobamos con este sencillo análisis literario que los sentidos que con razón y sabiduría primaba Aristóteles para conocer el mundo han servido también para configurar ese otro cosmos, quizás más importante: el simbólico en el que nos movemos. Las categorías físicas se han trasladado a categorías morales, y han ayudado a generar desde la estructura vertical de la sociedad hasta la adoración a los dioses: maravillas del contrapicado. En el antiguo Egipto, el tamaño de las esculturas no indicaba la estatura de los dioses y los reyes, sino su grandeza y su importancia, lo mismo que en el arte bizantino; y aunque el ser humano tiende a la democracia, a la horizontalidad entre todos, organigramas, plantillas, zonas VIP's, topónimos (colinas de Valle Arriba vs. cerro Gramovén), altezas, majestades, dones, doctores, ilustrísimos, eminentísimos, serenísimos, señoras y señores insisten en construir en nuestros cerebros estructuras verticales que se correspondan a nuestra percepción gravitacional; que la palma esté sobre la tierra y sobre ella los cielos, sí; pero entonces también que lo estén los caballos bajo nosotros y bajo nuestros yos, sólo nuestros sombreros. Y punto.

Sin embargo, estas nociones tienden a cambiar, la insaciable curiosidad que nos caracteriza está desentrañando poco a poco misterios que, a la larga, transformarán la manera de organizar el mundo simbólico. Para agregar desasosiego a la cuestión, me permitiré sacar a colación el siguiente ejemplo, harto curioso: en su dos célebres y didácticos libros de divulgación, Stephen Hawking explica al público no especializado la teoría del espín:
Usando la dualidad onda-partículas (...) todo en el universo, incluyendo la luz y la gravedad, puede ser descrito en términos de partículas. Estas partículas tienen una propiedad llamada espín. Un modo de imaginarse el espín es representando a las partículas como pequeñas peonzas girando sobre su eje. Sin embargo, esto puede inducir a error, porque la mecánica cuántica nos dice que las partículas no tienen ningún eje bien definido. Lo que nos dice realmente el espín de una partícula es cómo se muestra la partícula desde distintas direcciones. Una partícula de espín 0 es como un punto: parece la misma desde todas las direcciones. Por el contrario, una partícula de espín 1 es como una flecha: parece diferente desde direcciones distintas. Sólo si uno la gira una vuelta completa (360 grados) la partícula parece la misma. Una partícula de espín 2 es como una flecha con dos cabezas: parece la misma si se gira media vuelta (180 grados). De forma similar, partículas de espines más altos parecen las mismas si son giradas una fracción más pequeña de una vuelta completa. Todo esto parece bastante simple, pero el hecho notable es que existen partículas que no parecen las mismas si uno las gira justo una vuelta: ¡hay que girarlas dos vueltas completas! Se dice que tales partículas poseen espín ½.Todas las partículas conocidas del universo se pueden dividir en dos grupos: partículas de espín ½, las cuales forman la materia del universo, y partículas de espín 0, 1 y 2, las cuales, como veremos, dan lugar a las fuerzas entre las partículas materiales.

Y , para suerte de los que no entendemos nada sin dibujitos, el editor nos hace el favor de colocarnos una instructiva estampa:


Aparte de preguntas matemáticas que somos incapaces de formularnos sin caer en Babia, una interrogante que viene a cuento de lo que venimos exponiendo brilla en el desierto de la razón: ¿cómo puede transformar nuestra concepción del mundo este descubrimiento de la mecánica cuántica? Si estas teorías deben hacer malabarismos para explicar lo que ocurre en el meollo de lo que somos, en las partículas que nos constituyen, ¿cuántos y cuáles malabarismos deberá hacer nuestra teoría epistemológica para darle un nuevo orden al mundo que percibimos con nuestros cinco aristotélicos sentidos? ¿Hasta cuándo será sólo arriba y abajo una manera de referirse al mundo que no está dispuesto así?

En este punto me detengo y enfilo hacia la palabra que nos ocupa, producto de la concepción arribobajista de nuestra civilización fáustica: Latinoamérica.

4. [o no somos bárbaros]

Cuando estudiaba en la Universidad Católica "Andrés Bello" tuve un profesor que en muchos sentidos me cambió la manera de ver el mundo. Quizás lo recuerdo con afecto y admiración porque se trata, más que de un excelente profesor, de un sabio, y creo no exagerar, pues sólo un sabio es capaz de compartir conocimientos de botánica práctica con un campesino con la misma fluidez como se adentra en la tesis doctoral de Ferdinand de Saussure con una lingüista. Me estoy refiriendo a Jesús Olza, s. j., cuyas clases de Morfosintaxis, Historia de la Lingüística y Filosofía de la Naturaleza añoro como momentos de gozoso aprendizaje. Y quizás no por los objetivos marcados en el pénsum de estudios, sino por los comentarios que, de cuando en cuando, el padre Olza insertaba. Uno de esos comentarios produjo en mí honda impresión: una tarde él nos hizo caer en la cuenta de que los calendarios lunares que se vendían en Venezuela colocaban las fases del satélite en posición vertical, cuando en realidad en nuestro país la luna está más bien acostada, como si fuera la cuna de un bebé o la sonrisa drogadicta del gato de Cheshire que alucinó a Alicia. Una fría madrugada de enero, años después, caminando de regreso a mi casa en Salamanca, contemplé por primera vez en mi vida una Luna vertical en cuarto creciente, y comprendí el significado de lo que el padre Olza nos advertía con esa leve eutrapelia que lo caracteriza al hablar: nosotros dibujábamos la Luna de los europeos, no la nuestra. Desde ese momento, agucé la vista y me di cuenta de que los mapas mundi son un cofre de errores premeditados: ¿cómo es que Europa es más grande que Madagascar, que la península india? ¿Por qué Bolivia se ve más pequeña que Venezuela si prácticamente son del mismo tamaño? ¿Qué curiosa simetría coloca a Europa en el centro de los mapas mundi, dejándonos a los demás a un lado y, lo más curioso, debajo de todo? ¿En virtud de qué referencia el norte está "arriba" y el sur "abajo", incluso en las fotos de los astronautas desde el espacio? ¿Por qué carrizo el meridiano cero tiene que estar en Greenwich y no, por ejemplo, en la isla de El Hierro? Mención aparte: tal parece que la zona en reclamación que estaba en todos los mapas de nuestras escuelas no existe para los demás, y Venezuela, en absolutamente todos los mapas del mundo, se presenta mocha de su brazo izquierdo, la famosa (y quizás ya perdida por nuestra propia negligencia) Guayana Esequiba...

De estas disquisiciones topográficas a las consecuencias lingüísticas de esta cosmovisión no hay sino un paso: ¿Cómo es eso de América y Latino-América, como si fuera un apéndice mal cicatrizado? ¿Quién decidió que sólo los Estados Unidos es América, y los demás territorios, de Groenlandia a la Patagonia deben llevar una partícula especial? ¿Acaso los ingleses son Oeste-Europa, o los alemanes Nor-Europa, o los franceses Med-Europa? Esta excesiva adjetivación me recuerda esa ultra sectaria clasificación que separa la Literatura de la Literatura femenina (o negra, o gay, etc.); es como construir el gueto para los otros. Y esta reflexión no pasaría de ser el comentario paranoico de la minoría si no fuera porque las denominaciones geopolíticas muchas veces sirven para excluir antes que para integrar. Porque, ¿qué es y quiénes componen Latinoamérica? ¿Aruba está allí? ¿O Saint Thomas? ¿O Haití? ¿Y Belice?

Es en este contexto en el que yo he abjurado y abjuraré siempre de Latinoamérica, esta palabreja tramposa e impuesta: a lo sumo, aparte de ser ciudadano del mundo compuesto básicamente de espín ½, mi identidad se afianza en ser venezolano, en primer lugar, y por extensión, del continente americano: un americano venezolano. Que es como decir un europeo español, o un asiático chino, o un oceánida australiano, o un africano ugandés o egipcio. Que los nombres de los continentes sirvan sólo para eso, para identificar un lugar a la derecha o izquierda del globo terrestre, no arriba o abajo de éste, porque estas coordenadas sólo existen en nuestras cabezas. Sobre todo, cuando sabemos que Cristóbal Colón ni se imaginó que pudieran existir unas ciudades llamadas Boston o New York. Quizás cuando en nuestro universo simbólico el globo terráqueo pueda ser colocado "de cabeza" como alguna vez lo puso Mafalda, sin tener que pensar que está "de cabeza", hayamos conquistado para nuestra vida cotidiana y profundamente simbólica lo que ya los científicos como Hawking, Penrose y Schröndinger han conquistado para el saber científico. Desterrar a los "bárbaros" de nuestras pesadillas es el triunfo de la fusión de lo Mismo con lo Otro, que conviven desde que el mundo es mundo por una sencilla razón: son la misma cosa. Son uno y el mismo, que diría Heráclito.

[5] Yo no fui

Hay que aclarar que esta noción marginadora que se perfila en la adjetivación de lo Otro para acotar su substancia, no nace solamente en un lugar y somete a los demás territorios; no se trata de la reina Victoria cerrando su puño de seda y acero sobre sus colonias ni de los reales decretos de Carlos V o Felipe II para someter a las Indias; es peor. Somos nosotros mismos los que le damos legitimidad, aceptando sin reflexión, y hasta con orgullo, nombres que sólo constituyen una penosa carga. ¡Ay, cuando entendamos la importancia de llamarse Ernesto!

Quiero traer, para finalizar, la siguiente reflexión extraída de un artículo de Enrique Krauze, escritor mexicano y director de la revista Letras Libres: hace unos días apuntó en América Latina: los paradigmas de su atraso (El País, 15 de noviembre de 2003) que
Un poderoso factor externo incide en los procesos de apertura económica regional: el proteccionismo de Estados Unidos (y el de los países europeos), dispuesto a defender puertas adentro "la mano invisible" de Adam Smith, pero aún más proclive a meter la mano en favor de sus agricultores ineficientes con subsidios que afectan severamente al productor latinoamericano, los cuales no sólo contradicen, sino que desprestigian el proyecto de la globalización. En éste y muchos otros sentidos, Estados Unidos sigue descuidando gravemente a nuestros países. Al hacerlo, no sólo comete una injusticia, sino un error de proporciones históricas. La adopción continental de la democracia liberal y el libre mercado es, en el fondo, un intento de convergencia con Estados Unidos que puede revertirse a corto plazo. Si el ensayo no da frutos tangibles, América Latina puede desembocar en el desencanto por su modernización frustrada. Y las consecuencias pueden ser en verdad terribles: quiebra de la democracia, rechazo de la vida política institucional, vuelta a la violencia. No el espejo de Chile (que, siguiendo la pauta de España, está en el umbral del Primer Mundo), sino el de Venezuela y Colombia. Un continente ingobernable, de insurrecciones milenaristas, bandas callejeras y traficantes de drogas. E1 Vietnam latinoamericano que sueña el líder boliviano Evo Morales. Si llegara a cesar por entero el milagro democrático, Estados Unidos miraría de nueva cuenta la región preguntándose -con la irresponsable candidez, ignorancia y desprecio que lo caracteriza- por las razones del desastre.
América Latina -hay que recordarlo en medio de la confusión, los peligros e incertidumbres de la actualidad- no es una zona desahuciada para la modernidad por sus querellas tribales y sus maldiciones bíblicas, un desierto o una selva donde se entronizan el hambre, la peste y la guerra. No es África. América Latina no es una vasta civilización fanática y guerrera, opresora de la mitad femenina de su población, rumiando por siglos o milenios sus odios teológicos. No es el mundo islámico. América Latina es un polo excéntrico de Occidente, pero es Occidente. Para seguir siéndolo necesita mirar hacia la España moderna, no hacia el pasado indígena o virreinal. Y necesita mandar al "basurero de la historia" los cuatro paradigmas de su retraso ancestral.


Es curioso constatar cómo, al mismo tiempo que critica la irresponsable candidez, ignorancia y desprecio que caracteriza la mirada de los Estados Unidos (supongo que se refiere a los gobiernos de ese país) sobre nosotros, incurre él mismo en una "mirada" sesgada, verticalizante y de cándido desprecio al subrayar que eso que él llama América Latina no es ni el África hambrienta y desahuciada por querellas tribales (quizás en México no haya niños drogadictos y desnutridos viviendo en la calle, ni los políticos recurran a la venganza violenta para zanjar las diferencias con sus adversarios, pero en este momento, en Venezuela, sí), ni es el mundo islámico, opresor de la mitad femenina de su población (no conozco los índices de violencia doméstica de los países de América, pero no tengo dificultad en aceptar que están por encima de la media: basten los ejemplos de las cientos de adolescentes violadas y asesinadas en Ciudad Juárez y del "pequeño e intrascendente" escándalo mediático en México cuando una concursante española del universal Gran Hermano insinuó ante las cámaras que una de las concursantes de la versión mexicana era lesbiana, para hacerse una idea de cómo se trata a la "mitad femenina" en los países "latinoamericanos"). El vade retro cultural de África y del mundo islámico tiene como finalidad subrayar algo que José Manuel Briceño Guerrero apuntó hace años: que también nosotros somos parte de Occidente que, aunque en la frontera, también formamos parte del mundo occidental, que nos salvamos por los pelos, reclamo parecido al que hacía Filipo de Macedonia cuando exigía su cuota de griego. Quizás Krauze no tome en cuenta que la esencia de Occidente es su condición de perenne frontera, avatares de tener un alma fáustica. En todo caso, su artículo, queriendo dejar en evidencia el comportamiento oportunista, irresponsable y despreciativo de los gobiernos de Estados Unidos, arroja luz sobre un incomprensible desprecio suyo por el continente africano y el mundo islámico. "A veces lo que el etnólogo dice habla más de él mismo que de su objeto de estudio", suelen decir los especialistas. Y en este caso, orgulloso de su América Latina occidental, Krauze se cuida de colocar "abajo" a los africanos y al mundo islámico, poniendo en evidencia una vez más que la viga de nuestro ojo tiene una capacidad para ocultarse que ya querría para ella la paja del ojo de nuestro vecino.
Que la viga llamada Latinoamérica no nos ciegue más el camino que va y viene de izquierda a la derecha y nunca de arriba hacia abajo. Arriba y abajo deberían servir, solamente, para las acciones físicas propias de nuestra condición de seres gravitacionales: "los dientes de arriba se cepillan hacia abajo / los dientes de abajo se cepillan hacia arriba", y canciones infantiles por el estilo. Pero no para definir una identidad.

30 sept. 2005

COROCOROS EN NATIONAL GEOGRAPHIC

Région Delta Amacuro - Ibis rouges près de Perdanales - Vénézuela. Detalle. Foto de Yann Arthus-Bertrand, National Geographic, octubre 2005. © Altitude/Yann Arthus-Bertrand

¡Por fin National Geographic le hace un cariñito a Venezuela! En el número de octubre la sección Visones de la tierra muestra una hermosa foto de unos corocoros, llamados aquí ibis rojos, levantando vuelo sobre una zona pantanosa. El rojo intenso de estos pájaros contrasta con la oscura, y muy apetitosa para ellos, humedad.
Nada, a disfrutar un poquito del detalle de esta foto, para dejar un momento las angustias existenciales y políticas que nos agobian...

23 sept. 2005

Habla Walter

Nada, sólo poner la entrevista a Walter Martínez en YVKE. Me parece importante que sea él mismo el que hable, y que conste.

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Reflexión, mucha reflexión

Es sabido que cuando el dictador Francisco Franco ordenaba el fusilamiento de algún enemigo o disidente, utilizaba una frase que más bien parece inocente: "dénle café, mucho café". Quizá inspirado en aquella canción "yo te daré/ te daré niña hermosa/ te daré niña hermosa/ una cosa que yo sólo sé:/ ¡café!".
Como la historia se repite, aunque Spengler llamaría a este fenómeno la configuración orgánica de los acontencimientos históricos que no son los mismos pero semejantes, en el regaño de ayer de Chávez a dos de sus acólitos mediáticos, Mario Silva y Luis Tascón, parece que recupera la forma eufemística de dar órdenes. Dice Mr. President:

«Yo no voy a decir cosas porque no me voy a meter en eso directamente. Sólo quería llamarlos a la reflexión a ustedes dos en este momento, porque mucha gente los ve a ustedes. Tascón, en ti cree mucha gente, y Mario, en ti cree bastante gente. Entonces, ¡tengan cuidado! Sólo les pido eso delante de los que nos están oyendo. Es una reflexión»,

"Es una reflexión", suena más bien a "el que avisa no es traidor", así que pónganse las pilas señores y dejen de estar defendiendo a los que yo no les estoy diciendo.

DICTADURA.

Esta es la unica palabra que se puede usar para describir lo que está ocurriendo. Y encima, 24 horas pendiente de todos, cual Big Brother, por si alguien se sale de la raya. Y ahora no es que sea uno, haciendo oposición feroz, el vigilado, sino que, como siempre, las herejías que más se persiguen son las que más se parecen a la ortodoxia. No es lomismo que Teodoro Petkoff, o Marta Colomina, o Milagros Socorro se empeñen en denunciar los desmanes de este gobierno incluso trayendo pruebas y conveciendo a medio mundo, que Walter Martínez vaya por ahí dándoselas de Robin Hood más justiciero que el original: esa vaina sí que no, no hay suficiente bosque de Sherwood para todos.
Es una reflexión, nada más.
Pero mucha reflexión.

"¡Muchas gracias, Presidente!"


Es todo lo que se les ocurre decir a Mario Silva, conductor de La Hojilla (en cuya página web, por cierto, no es posible encontrar información sobre su presentador, cosa rara en la promoción de un programa de televisión) y a Luis Tascón, ese Joseph McCarthy criollo, después de que el presidente los llamó para decirles con tono cansado pero firme que "tuvieran cuidado" con lo que dicen, con respecto al "Caso Walter Martínez", y fijó entre líneas posición al respecto: "en esta revolución no valen divismos distintos a los míos", vino a decir. Y si no me creen hasta dónde ha llegado el personalismo de este gobierno, pueden oír la el "jalón de orejas" aquí. Da vergüenza ajena. Una lástima que no sepa dónde conseguir el progarama completo para ver qué dijeron Silva y Tascón después de la llamada donde los dejaron con la "cara de burro", como decíamos mis hermanos y yo cuando nos regañaban.
Y nada, que se metan todos en la cabeza, chavistas y antichavistas, que el protagonista de esta revolución es él y sólo él, ya lo sabemos, el vástago de Sabaneta, el mesías que vino a salvarnos de todo y de todos, incluso de nosotros mismos; así como el protagonista de la dictadura cubana es el barbudo, y el protagonista del desatre de gobierno gringo es el analfabeta funcional, el hijito predilecto de doña Bárbara Bush, asimismo en Venezuela el gobierno tiene un solo protagonista, y ni siquiera tiene una figura femenina complementaria, porque gallo es gallo aunque le salgan cochochos...
Para los interesados en ser también protagonistas de esta decadencia, ir a la sección "mártires de la revolución". Única condición: morir con heroísmo y por la causa.
Copiarse de estos modelos, en caso de duda:
Fidel Castro= Ernesto Guevara
Francisco Franco = José Antonio Primo de Rivera
Josif Stalin = Trotsky, pero por los pelos
Todo líder de revolución debe tener su mártir milagroso.
Chávez = X
No dejes que esta ecuación se quede sin respuesta. Dilucida la X.

¿Quiere usted ser el próximo mártir que los visionarios del mañana colgarán en las paredes de sus habitaciones? ¡Apúntese! ¡Pase a la historia en las camisetas que cubrirán las tetas de las adolescentes del futuro, y apadrine los conciertos de los músicos progresistas de tiempos por venir! ¡Muera como un perro, pero viva para siempre en las calcomanías y en las canciones comeflores de todos los tiempos!*
*Oferta limitada a existencias. No compatible con otras promociones. Libre de responsabilidad social. Válido hasta el 30 de septiembre del año 2021.

22 sept. 2005

¡Chito, Walter!


Aún no escribo sobre mi viaje a Venezuela, no me sale. No estoy preparado Haré en próximos posts un "no comment" como me aconsejó Juan Carlos Méndez.
Pero hago este inciso, que no se puede dejar pasar:
¿Van a seguir ocultando en los medios informativos del Gobierno que a Walter Martínez lo han censurado, por bocón, o por decir lo que piensa?
Hay que ver el programa donde se despacha contra chavistas corruptos (valga la redundancia; o no, porque parece que al menos algunos simpatizantes de este esperpento se lo creen fielmente). Quizá Martínez pecó de inocencia. Y ahora le piden que dé pruebas: ¿no basta la cantidad de 4X4s de 60 millones que circulan por Caracas, no basta la nueva clase social mezclándose -como ha ocurrido siempre, desde José Antonio Páez hasta hoy, por otra parte- con esos rastacueros que se hacen llamar clase alta? (repito el título de Roberto Echeto que sirve de epígrafe a mi blog desde hoy: Las vacas sagradas mueven la cola como el bigote...)
Lo único que nadie en Venezuela puede negar es que se trata quizá uno de los pocos periodistas serios y profesionales del país. Por lo menos esa es la imagen que tenemos quienes lo hemos visto desde hace tantos años, casi desde niños.
Y no parece que estuviera hablando pistoladas el día que mostró al presidente en la ONU.
Que lo sepan todos los chavistas que aún lo son de corazón:

EL QUE NO LAME BOTA NO ENTRA EN EL BOTE

Amigos, ¿es necesario que os diga por qué? (Baudelaire).

También Enigmas Express tiene un exclente comentario sobre el asunto, y debe de haber muchos más, espero...

25 ago. 2005

EN VENEZUELA TODAVÍA...

Se acaba mi viaje a Venezuela y tengo muchas cosas que decir y mostrar... poco a poco, porque es que jode.
Un tip:
El teleférico de Caracas es una bendición.
al menos eso...

29 jul. 2005

Error. Debe ingresar una cédula válida

"Error. Debe ingresar una cédula válida"

Eso es lo que dice ahora la consulta del CNE cuando meto mi cédula con el famoso asterisco (9*315262; 93*15262; 931*5262; 9315*262; 93152*62;931526*2), antes, en donde no me daba nombre, decía otra cosa que no recuerdo pero que no se parecía al error. Pero eso no me tranquiliza sino al contrario, me turba más: ¿cómo es posible que una base de datos tan delicada sea tan voluble y un día me da datos y otros no? ¿A tan pocos días las elecciones todavía están jurungando esa base de datos? ¿Quién controla eso? ¿Cómo se controla eso?
¿Quién decide los datos que da una máquina?
Preguntas, el CNE de mi país no me trae tranquilidad sino preguntas y desconfianza.
Porque son unos tramposos.
¿Por qué va a ser?

BLADE "CNE" RUNNER

O sea, sí me clonaron la cédula. Soy un replicante y quizá Harrison Ford me ande buscando.
recibí un email en el que me décían que metiera mi númeor de cédula de identidad (9315262) y le pusiera un asterisco detrás de cada número cada vez para ver si me habían clonado la cédula. ¿Y qué resulto? Pues se los muestro, tal como en la consulta del Consejo Nacional Electoral lo muestra:

1) 9315262
Yo mismo de mí.

2) 9*315262
Nada

3) 93*15262
Nada

4) 931*5262

Cédula: V-931*5262
Nombre: GONZALEZ PINTO PEDRO JOSE
Centro: ESCUELA BAS ALBERTO RAVELL
Dirección: AV BOLIVAR PUNTA DE MATA
Estado: EDO. MONAGAS
Municipio: MP. EZEQUIEL ZAMORA
Parroquia: CM. PUNTA DE MATA

5) 9315*262

Cédula: V-9315*262
Nombre: QUEVEDO OLIVEIRA YRENE MILLY
Centro: COLEGIO SAN ANTONIO
Dirección: BRR PUEBLO NUEVO SUR EL TIGRE
Estado: EDO. ANZOATEGUI
Municipio: MP. SIMON RODRIGUEZ
Parroquia: CM. EL TIGRE

6) 93152*62
Nada

7) 931526*2
Cédula: V-931526*2
Nombre: SIMONES DE LIMA GUILLERMO
Centro: SUB - REGION CARACAS MSAS
Dirección: FINAL AV ROOSEVELT CON CALLE EL DEGREDO CARACAS
Estado: DTTO. CAPITAL
Municipio: MP. LIBERTADOR
Parroquia: PQ. SANTA ROSALIA
Según este procedmiento, que parece que ha sido tomado, dice el email que recibí, de un artículo de Rodolfo Schmidt, han clonado mi cédula tres veces, lo que hace levantar sospechas de que se vota tres veces con mi número de cédula. Ahora me siento raro, viviendo en tantso sitios...
Después dicen que no hay trampa.
Que todos los blogueros venezolanos a los que les pase esto publiquen como yo las posibles cédulas clonadas, esto hay que mostrarlo para que los simpatizantes de este primer mundo lleno de demasiados comeflores burgueses se den cuenta de que esas mierdas de gobiernos revolucionarios que admiran no son sino dictaduras encubiertas. Me da tanta arrechera que ni siquiera me sale una prosa normal.
Qué maldición con esta dictadura de fascistas de izquierda.

26 jul. 2005

LOS BLUE BROTHERS

Foto de Íñigo Aranzabal


Pueden aparecer un domingo cualquiera, antes de la comida. Eso sí, se ponen "cantaores" y ya dejan de ser esa cosa como latino/gringa que los acompaña, y se hacen más "hispánics". Es que el arroz con leche es mucho arroz con leche. Aquí, yo, haciendo de blue brother (más bien de green brother) y dando unas palmas con el marido de mi fotógrafa oficial, una calurosa tarde de verano...

25 jul. 2005

SANTIAGO DE LEÓN DE CARACAS, DE ANIVERSARIO



Hoy se cumplen 438 años de la Fundación de Santiago de León de Caracas.
Caracas y yo sólo nos llevamos 400 años de diferencia. Y esta jovencita de casi medio milenio, casi mayor de edad en la Historia, se ve amenazada por la brutalidad de algunos de sus hijos (el Alcalde, por ejemplo) que se niegan a entender, quizá no haya neuronas para eso, que el nombre de una ciudad aparece en unas determinadas circunstancias pero no se queda allí: se va cargando de múltiples sentidos, gracias a la mirada de cada nueva generación: sobre Caracas se suman significados, no se restan. Caracas, esa ciudad-colcha, aguanta todo, pero se ve amenazada, como antaño Atenas, por sus ciudadanos más tontos que, para mayor inri suyo, la gobiernan.
Por cierto que una de las mayores sorpresas que me he llevado en la vida fue constatar la pertinaz semejanza entre la capital griega y nuestra querida ciudad: Atenas, acompañada por su puerto, el Pireo, es la cultísima polis por excelencia que "codificó" la cultura griega al borde de un mar lleno de islas; Caracas, con su puerto de La Guaira, es la proteica ciudad caribeña que "codifica" el lenguaje de las demás regiones: los Andes, el Amazonas, los Llanos. El punto de encuentro entre ambas ciudades, aparte de que en la Atenas contemporánea se vive el caos de fruteros, carros y calor al mismo tiempo e igualito que en Caracas, es que así como Atenas creó espacio recodificando manifestaciones como las bacanales vertidas a la tragedia, y los originales cultos telúricos en Eleusis; asimismo Caracas domesticó el espacio silvestre y frondoso del trópico colocando un nombre a cada esquina: donde antes no había nada, los caraqueños dicen (o decimos, permítanme incluirme) de Marrón a Cují, de Marrón a Pelota, de Conde a Principal, de Colimodio a Patronato, de Patronato a Jai Alai: este ciudad es la única del mundo que yo conozco cuyas esquinas tienen nombre y, cada nombre, una historia que crea el espacio, que lo domestica, que lo fija. Y todavía hay bobolongos que quieren cambiar el nombre de una ciudad tan llena de sentido. Qué brutos. Insisten en colocar a Caracas de Miseria a Velázquez, más cerca de Miseria que de Velázquez (Ernestina Salcedo dixit).
Que se sepa que para mí siempre, siempre, será Santiago de León de Caracas porque somos de la misma edad, sólo que ella cuatrocientos años antes.
Caracas, te quiero.

Si quieren, lean el pequeño homenaje a la ciudad que está en el otro blog que llevo, el unibloc

24 jul. 2005

EN VEZ DE UNA GRACIA, LES SALIÓ UNA MORISQUETA


El sábado, como cada sábado, leía tranquilamente El País mientras desayunaba con mi novia en una cafetería a la que solemos ir. Noticias, bombas, arte, curiosidades, deportistas firmando contratos millonarios, Tony Blair mintiendo (digo, diciendo) que no hay relación entre el terrorismo islamista y la invasión a Irak, ya saben: todas esas noticias, informaciones, defensas, ataques, opiniones, mentiras, medias verdades y a veces verdades juntas en un mezclote de 90 y más páginas, comunes, por lo demás, en todos los periódicos del mundo mundial. De repente, leo este anuncio:


Y de inmediato exclamé:

-¡Coño! ¡Qué buen trabajo para una enfermera que se dedique a esto!

Y seguí leyendo, tan tranquilo. Al rato, nos dimos cuenta de que el tal anuncio estaba relacionado con el estreno, unas páginas más allá, de The Skeleton Key, o La llave del mal, una película de terror, de esas típicas que se lanzan en verano para que temblemos mientras comemos cotufas (como The Amityville Horror, o La morada del miedo, que acabamos de ver y disfrutamos muriéndonos de miedo un rato). Mirando con más detenimiento, nos damos cuenta de que hay una dirección web que te lleva a la página oficial de la producción. Pues resulta que a los que imaginaron la promoción de esta película no se les ocurrió mejor llamamiento publicitario que insertar este aviso, como de quien necesita este tipo de ayuda.

-¡Pero qué cómicos son estos carajos tratando de jugarse con el personal con publicidad (cuasi) engañosa y "buen rollito"! -volví a exclamar, dudando si reír o indignarme.

Sólo que al mismo tiempo pensé, "¿y si mi padre, o mi hermano, fueran enfermos terminales? ¿Me haría tanta gracia el chistecito?". Claro que no. Me dolería, y mucho, ver cómo una puta película quiere hacer dinero hurgando en las necesidades y sufrimientos de los otros. Así que de inmediato decidí que iba a pegar aquí este anuncio estúpido y ceporro e iba a declarar boicot oficial, y sabré agradecer a quien se sume, en nombre de gente como la de Potala hospice, que es, según dicen ellos mismos, una "entidad sin ánimo de lucro que ofrece apoyo y acompañamiento a enfermos al final de la vida y a sus familiares, en un clima de respeto, cuidado y amor". Respeto, qué olvidada palabra. Cuando metí ["asociación" + "enfermos terminales"] en san Google, encontré esta página y 9.039 entradas más. Una pelusa. Llamo al boicot, porque por lo menos una decencia se tiene que tener en la vida con la gente. Qué coño.

22 jul. 2005

LOS RICOS, AL NATURAL


Sigo leyendo la Historia natural de los ricos, de Richard Conniff (Taurus). Y estoy gozando un puyero porque el libro está a medio camino entre el chisme y la antroplogía. Repasa el modo de vida de los ricos de siempre, Ari Onassis, Jackie, etc., y describe las formas de vida de la gente muy rica, sus gustos, sus manías, y cómo tratan -al igual que los demás seres vivos del mundo animal- de llamar la atención de la manera más efectiva posible. No basta con tener mucho dinero, hay que demostrar que se tiene el poder que da el dinero. Claro, como que el dinero es metáfora de la energía. Y aunque se gastan grandes cantidades en obras de beneficencia, lo hacen porque saben que mientras más grande es el esfuerzo, más famosos y respetados serán, aunque ese esfuerzo sea un espejismo. Y cuenta cómo Ted Turner se hizo famoso con una enorme (aunque aparentemente ficticia) donación que representaba un trozo considerable de su propia fortuna; y cómo, al mismo tiempo, una donación parecida de Bill Gates -irrisoria en comparación con los millones que atesora- produjo todo lo contrario, rechazo, y acusaciones de tacañería. Y es que en el mismo uso de los diminutivos de sus nombres, Ari, Jackie, Ted, Bill, demuestran una cercanía que vela de algún modo todo el poder que manejan y el dominio que ajercen sobre los demás. El libro me recuerda un documental que vi una vez, donde las leonas del grupo cazan un antílope y lo ponen a disposición del macho dominante, que come hasta hartarse sin que nadie pueda siquiera acercarse a lamer un poquito de sangre. El egoísmo del macho es tal que, para que nadie pueda comer mientras él duerme, coloca el hocico sobre el cadáver y reposa esperando a que le vuelva el hambre. Sólo los cachorros son lo suficientemente estúpidos o inexpertos para acercarse a jugar con los restos que el macho ha dejado, arriesgándose a que despierte y los destroce de un zarpazo.
Este es un libro delicioso de leer, aunque a veces se haga un poco pesado, por lo banal, y uno tenga la sensación de que este colaborador de National Geographic y The New York Times Magazine, nos está tomando el pelo a la vez de que salda cuentas con un grupo social que está alejado de la masa, como ha sucedido siempre desde que el mundo es mundo.

EL DEPARTAMENTO DE ESTADO NOS HACE UNA VISITICA


Hoy, 22 de julio, a las 14.13 y 14.22 hrs, hora de España, alguien del Departamento de Estado de Estados Unidos ha sentido curiosidad y ha entrado en mi blog. Quizá porque he nombrado varias veces a su presidente, porque hablé de su familia, o por puro navegar mientras llega el cofeebreak. En este mundo dominado por los bytes la duda está a la orden del día. Por lo menos entran "visibles". Nunca sabremos cuándo lo harán "invisibles". Una teoría de la conspiración más para los aficionados. Yo pego la prueba para que después no se diga.
Qué susto. Qué paranoia. Mira cómo tiemblo.

EL CARADURISMO


-El presidente de Venezuela juró renunciar y cambiarse el nombre si no hacía desaparecer a los niños de la calle en cien días. Lo que desapareció en estos seis años fue la calle.
-Berlusconi publica un libro donde se burla de sí mismo y se llama analfabeto, para escarnio de sus contrincantes. Darío Fo lo resume así: "Siempre se puede reír tras la tragedia. En el fondo, también la de Berlusconi es la tragedia de un hombre ridículo".
-Bush y Blair (y Aznar, de asomao) dijeron que Sadam tenía armas de destrucción masiva que no encontraron. Eran armas para destruir la masa: ojo, señores de harina pan. Y tan tranquilos, siguen.
-Pinochet espera su muerte natural, haciéndose el anciano cuando le conviene para no ir a la cárcel, que sería lo menos que le puede pasar.
-Castro sigue chuleándose a todo el que puede, burlándose del mundo con su dictadura semicentenaria. Ahora sobrevive con los petrodólares que el tonto de Venezuela le regala a cambio de nada.
-Los regímenes totalitarios de Medio Oriente (¿sabemos cuáles son?) siguen tan campantes porque nadie se atrevería a hacerles un feo a los dueños del petróleo que son tan amigos de la familia Bush. ¿Alguien ha sobrevolado las ciudades de esos países en Google Earth? Es un ejercicio curioso.
-Las casas enormes con pisicina de Kabul no suelen salir en televisión, pero están, muy cerca de la embajada de Estados Unidos. Otra vez Google Earth nuestro que estás en los cielos.

No le veo la gracia, la verdad, a la necesidad de ser un mentiroso para ser político. El cáncer de la sociedad.